Actualizaciones de Ignacio Basagoiti RSS Mostrar/ocultar comentarios | Atajos de teclado

  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 13:02 el 24 June, 2013 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: crowdfunding, empoderamiento, , , ,   

    “Que inventen ellos” 

    Es la crisis, pero también lo era antes. Hablamos de la competitividad y del modelo productivo.

    Un mundo globalizado, especialmente en el plano comercial, impone a los estados, las empresas y los individuos, competir por hacerse un hueco. Esta competición puede llevar implícita desigualdades en cuanto a cuestiones como la libertad individual y la protección a los mas desfavorecidos.

    Por suerte, nos ha tocado nacer en el primer mundo y, además, en Europa, donde los ciudadanos tenemos -y queremos seguir teniendo- altas cotas de libertad individual y los estados tienen la obligación de promover el bienestar de la población.

    Esto, ya de entrada, hace que vivamos en entornos productivos mas caros y menos competitivos que países con regímenes totalitarios (léase China, por ejemplo) o con sistemas económicos mas injustos (léase EEUU, donde la enfermedad es la primera causa de bancarrota familiar).

    Como no podemos competir en igualdad de condiciones, el camino es poner en el mercado productos mas sofisticados y de mejor calidad. Innovar, en definitiva. Y para ello es imprescindible emplear importantes recursos en educación e I+D. No podemos fabricar brochas, por ejemplo, al mismo precio que los chinos. Si queremos fabricar brochas tendrán que ser muy buenas o tendrán que ser especiales. Para competir en precios las empresas tendrán que “deslocalizarse” a lugares mas baratos. Para competir en calidad necesitaremos mano de obra cualificada e inversión en investigación y diseño. En este momento, la capacidad de las PYME para llevar a cabo esta inversión está muy disminuida. Sería el momento de que esta tarea fuera soportada por el estado quien, bajo fórmulas diversas, recuperaría esta inversión a medio plazo. Además, ya sabemos, mas ventas, mas empleo, menos subsidios, menos gasto.

    Pues bien, los tiros van en dirección contraria. Estamos optando por el modelo “chiringuito de playa”. Para ser competitivos, hagamos trabajar mas y demos menos sueldos. Además, reduzcamos drásticamente la inversión en educación e investigación como si de un gasto superfluo se tratase.

    El gran problema es que estas partidas no son gastos superfluos, sino elementos centrales en cualquier economía moderna. Un recorte en estos campos supone pérdida de las mejores cabezas (no emigran nunca los mas “tontos”) y una segura travesía por el desierto durante décadas. Pensemos que se tarda años en poner en marcha y posicionar la investigación de un país. En España hemos tardado unos 15 años. Los investigadores, al igual que los deportistas de élite, no surgen de la nada.

    Que la investigación es un elemento clave en la recuperación económica es un hecho claro para países como Francia, Alemania o EEUU. En España, sin embargo, el gasto público en I+D se ha ido reduciendo desde el comienzo de la crisis regresando al 0´25 del PIB (el mismo que en 1985) y las previsiones hasta el año 2020 son congelar estas partidas.

    Los próximos meses nos mostrarán el devastador efecto de esta política. Si muchos grupos de investigación han tenido que reducir sus líneas y actividades, otros muchos van languideciendo todavía gracias a los proyectos competitivos que han conseguido y que son plurianuales.Cuando éstos finalicen, no habrá nuevos proyectos que los reemplacen, y los grupos se disgregarán.

    El poder ciudadano, una vez mas, es capaz de ofrecer un rayito de esperanza. El crowdfunding aplicado a la investigación, el mecenazgo e, incluso, la participación en los gastos de los ensayos clínicos de los propios pacientes está posibilitando sacar proyectos adelante. De igual manera, otros investigadores utilizan las redes sociales y las posibilidades de Internet para llevar a cabo proyectos colaborativos en su tiempo privado. Hay muchos ejemplos para ilustrar esta esperanza. La Dra Mercedes Serrano en el Síndrome de Lowe, IrsiCaixa en el Síndrome de Fatiga Crónica, la investigación en diabetes con el Proyecto Paula y un largo etcétera.

    Unamuno pensaba que no estábamos hechos para la ciencia. No era eso, era el dinero.

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 12:06 el 28 February, 2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: ley 1-9-90, ley de los cuidados inversos, ley de murphy, leyes sociales, navaja de hanlon, principio de pareto   

    Tostadas con mantequilla y otras leyes “sociales” 

    En nuestra vida diaria, nos encontramos con situaciones que albergan paradojas o cuyo análisis nos conduce a reflexiones más o menos filosóficas. En ocasiones, estas situaciones se han formulado en forma de “leyes sociales” que, de forma humorística unas veces, y con impacto en las ciencias sociales o la investigación otras, tratan de explicar estos fenómenos, aunque siempre con una buena dosis de ironía.

    Quién no conoce la paradoja de la tostada y la mantequilla, o la ley de Murphy (que ha generado libros enteros de corolarios y pensamientos ingeniosos). Pero no todos los fenómenos responden a la ley de Murphy. Aquí os dejamos algunas de las más famosas.

    Ley de Murphy es una forma cómica de explicar los infortunios: “Lo que pueda salir mal, saldrá mal“,  en realidad es la Ley de Finagle de los Negativos Dinámicos.

    Hace unos años, un estudio científico demostró que, realmente, el que la tostada caiga hacia abajo depende de la altura de la mesa. (Matthews, Robert. Tumbling toast, Murphy’s Law and the fundamental constants. En: European Journal of Physics.  Vol. 16, Nr. 4, 18 de julio de 1995, p. 172–176).

    El principio (o la navaja) de Hanlon dice: «Nunca le atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez». Es decir, las cosas no suelen hacerse a mala fe, por muy desastrosos que sean los resultados.

    La Navaja de Ockham, principio de economía o principio de parsimonia (lex parsimonia), es un principio metodológico y filosófico atribuido a Guillermo de Ockham (12801349), según el cual cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta. Dicho de otro modo, la explicación mas sencilla suele ser la correcta

    La Ley de Sturgeon deriva de una cita del escritor de ciencia-ficción Theodore Sturgeon: “Nothing is always absolutely so”, lo que traducido de forma libre nos dice que nunca algo es completamente blanco o negro.

    El Principio de Pareto se ha aplicado a la política y la Economía. Trata de describir como los bienes naturales y la riqueza mundial se distribuyen e forma desigual. Mostró cómo en una población, el 20% dispone del 80% del poder político y económico, mientras el 80% restante solo dispone del 20% de la riqueza. Este principio se ha aplicado a la accesibilidad a los servicios: sólo el 20% de la población consume el 80% de los recursos.

    En sanidad, algunos aplican el principio de Pareto a la hiperfrecuentación de las consultas en la sanidad pública (ese 20% consume el 80% del tiempo disponible). También estaría relacionado con la ley de los cuidados inversos.

    Ley de los cuidados inversos, enunciada en 1971 por J.T. Hart de la siguiente manera: La ley “La disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente a la necesidad de la población asistida. Esto … se cumple más intensamente donde la atención médica está más expuesta a las fuerzas del mercado, y menos donde la exposición esté reducida”.

    La Ley de Hofstadter, formulada por Douglas Hofstadter establece de forma humorística que “una tarea siempre lleva más tiempo del esperado, incluso si tienes en cuenta la Ley de Hofstadter

    El Efecto Hawthorne es un sesgo intrínseco a los estudios experimentales con sujetos (por ejemplo, los ensayos clínicos) que se produce por un cambio en la conducta de éstos por el hecho de saber que se participa en un estudio.

    La Ley del 1-9-90 (o viceversa) establece que en una tarea colaborativa, un 1% lleva el peso de la acción, un 9% contribuye y el 90% restante observa. Esto es completamente aplicable a las comunidades online, y ocurre con independencia de su temática y tamaño. En el año 2006 un interesante informe de Jakob Nielsen se hacía eco de este fenómeno. De modo que no os asustéis si ponéis en marcha alguna iniciativa en Internet y el 90% de entradas corren a cargo del 1% de los usuarios. No es que lo estéis haciendo rematadamente mal. Son  las leyes universales de la participación.

    Y por último, uno que me encanta. El Principio de Peter o Principio de la máxima incompetencia. Acuñado por Laurence J. Peter, dice lo siguiente: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”. Quiere decir que en una organización, si alguien es altamente eficaz en su puesto recibe una promoción tras otra hasta que su nuevo puesto exige más que lo que puede dar, y a partir de entonces permanece en ese cargo para siempre. Esto ocurre en organizaciones altamente jerarquizadas, y dicha jerarquía se basa en cargos y no en competencias. De este modo, adquirir nuevas competencias o “ascender” actúa como gratificación. Así, el proceso contrario supone “descender” y se trataría de un castigo, por lo que no suele producirse.

    Como vemos, hay leyes para todos los gustos. La mayoría de ellas son aplicables en Sanidad y seguro que te sientes identificado con alguna. Nos encantará que nos lo cuentes!.

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 13:25 el 26 October, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: ciudadano, genio, mercado, , sanidad, servicios   

    De gallinas y huevos. 

    Hace unas semanas, Doris Casares planteaba en Diario Médico una antigua pero interesante cuestión. “¿Qué fue primero, los medios sociales o el cambio de hábitos en la sociedad?”.
    Me gustaría hacer la pregunta de forma más genérica. ¿Qué va primero, el desarrollo tecnológico o el avance social?
    La experiencia nos hace pensar que son los cambios sociales los que permiten que los avances tecnológicos tarden más o menos en aceptarse. Existe eso que ha venido en llamarse “madurez del mercado” que resulta necesario para que un producto alcance el favor del público. Hay multitud de ejemplos (desde el GPS a la pintura de Van Gogh) sobre cómo determinados avances han quedado aparcados durante años hasta que, sin saber porqué en un momento determinado obtienen un gran éxito.
    La conclusión es que si eres demasiado genial. Demasiado rupturista, estarás adelantado a tu tiempo y, probablemente, no consigas fondos para desarrollar tus ideas, o bien te mueras de hambre si tiene que vender tus cuadros. Es posible que, muchos años después, alguien te descubra y diga “era un genio”. Genialidad y éxito probablemente sean conceptos incompatibles.
    Como vemos, eso de la madurez del mercado, o la capacidad de la sociedad para incorporar un producto nuevo, es un fenómeno multifactorial que limita la innovación. Seguramente ya están diseñados los televisores o las aplicaciones demóticas que aparecerán en las tiendas dentro de unos años. ¿Cuándo lanzarlos al mercado? Las empresas saben que de esta decisión probablemente dependa el éxito o el fracaso de sus productos.
    En Internet, este ciclo de producción es mucho más rápido y, además, muchas aplicaciones incorporan desde el inicio la experiencia de usuario. Es el concepto de beta (usado, sin ir más lejos, por Google) que va retocando, añadiendo y quitando, según las preferencias de los propios usuarios.
    No obstante, también son famosos los patinazos (pongamos también de ejemplo a Google y su Google Health) y los proyectos que fracasan porque se adelantan demasiado.
    Aun así, las redes sociales no surgieron de la nada. Los foros y BBS se organizaron y en cuanto los lenguajes de programación lo permitieron, dieron paso a las comunidades virtuales y a los “grupos de Internet” que no eran sino redes sociales vinculadas fuertemente a un tema específico.
    A partir de aquí, surge Geocities en el 2004, en forma de agrupación de comunidades o pueblos.
    La innovación posterior probablemente no sea tecnológica. La novedad consiste en no organizar a los miembros en torno a los temas, sino al contrario. Este concepto del usuario como centro tarda nada menos que 10 años, pero Facebook encuentra el él el éxito, y posteriormente todas las demás aplicaciones que hoy conocemos.

    Parémonos un momento porque aquí está el elemento clave, aunque en sanidad no hayamos acabado de interiorizarlo.

    El ciudadano es (debe ser) el centro del sistema sanitario, y en torno a él deben organizarse los servicios y la información. Pero este ciudadano también tiene otros intereses que probablemente le resulten más importantes. Tiene su familia, su trabajo, le gusta el futbol e ir a recoger setas. ..
    Es por esto que cuando la salud constituye un área de interés más, como son los canales relacionados con ella en Facebook y Twitter, más accede el usuario. Uno no es diabético, o hipertenso, o busca información sobre alimentación saludable las 24 horas del día. Sin embargo cuando la enfermedad altera la pirámide de intereses y prioridades de las personas (porque su pronóstico es malo, producen incapacidad, afectan a familiares próximos. . .) es cuando se utilizan las redes específicas sobre dicho tema, porque ofrecen apoyo, filtran la información, enseñan habilidades, muestran recursos y un largo etcétera.

    Si queremos llegar a nuestros pacientes, tengamos en cuenta sus prioridades. Creo que esto es una premisa básica para diseñar una web pero también para llevar una consulta.

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 9:53 el 12 September, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: crisis, gestión sanitaria, productividad, recortes sanitarios,   

    Menos es menos. 

    Esperando los recortes.

    Esperando los recortes.

    Yo repostaba en la gasolinera que está junto a mi centro de salud. Un día llegué y tuve que ponerme unos guantes, y comenzar la consulta con olor a gasoil en las manos. Por supuesto, redujeron personal y en vez de dos empleados, dejaron solamente al encargado de cobrar. Productividad que diría la Merkel.

    Otro día fui a mi banco. Tenía que pagar un curso, y se me acababa el plazo. Descubrí un papelito en el que se me informaba que, para recibos no domiciliados, disponía de un amplio horario de ocho horas mensuales. Además, si quería actualizar mi libreta, al cajero, aunque acabase de pasar por ventanilla. Por supuesto, redujeron el personal y hoy solo hay una caja abierta. Productividad que diría la Merkel.

    Desde entonces reposto en una gasolinera en la que me llenan el depósito, porque aún no han reducido plantilla. En cuanto al banco, todavía no he encontrado una entidad en la que, a cambio de mi alma, no me muestren papelitos con horarios imposibles.

    Y me siento bien de poder reaccionar como usuario -bendita competencia-, no porque mi conciencia social esté muy desarrollada, sino porque evito que me ofrezcan menos servicios por el mismo precio. Aquí está la esencia de la cuestión, porque mis dos ejemplos no suponen un aumento de la productividad, sino una merma en los servicios.

    A diferencia de la industria, aplicar en las empresas de servicios el paradigma de la productividad tiene un mas difícil amarre. Y es que el equivalente a ponerse uno mismo la gasolina, sería vender los coches sin faros. No creo que los alemanes vendiesen muchos (o si, según el precio del coche). Redúzcanme el litro de gasoil, y yo me pensaré si me lleno el depósito yo mismo.

    Pues la sanidad pública, y aquí enlazo con lo que realmente me interesa, es una empresa de servicios.

    Empezamos a estar entumecidos de tanto remojarnos la barba, y ver cómo se acerca la tijera a modo de péndulo de Poe. Cataluña está mostrándonos el camino de lo que nos espera tras el 20-N.

    Que los recortes son necesarios parece un hecho indudable, pero dónde recortar es harina de otro costal. No olvidemos que la sanidad no es territorio virgen. La cacareada sostenibilidad ha ido generando continuos recortes, mas o menos encubiertos, que se han materializado en forma de decretazos, subempleo, contratos-programa, áreas de gestión integradas, incentivos por objetivos, falta de sustituciones, provisionalidad, etc, etc. Y esto era en época de vacas gordas.

    Pero demos un vistazo al panorama que tenemos. Una población que progresivamente envejece y, por tanto, aumenta sus necesidades sanitarias y sociosanitarias. Un gasto farmaceutico que supone buena parte del sistema sanitario. Una medicina garantista, polimedicadora y, en cierto modo, defensiva. Un sistema sanitario que gasta en curación, agudos y medicina hospitalaria -en vez de prevención, crónicos y Atención Primaria-, una organización donde la información no fluye, burocratizada, y enquistada en una visión del individuo como un conjunto de aparatos y sistemas, donde la opinión del paciente y la rehabilitación y reintegración de la persona enferma brillan por su ausencia.

    No parece que esta visión sea compatible con los recortes, sino mas bien lo que pide a gritos es un cambio en el sistema. Desburocratización, potenciación de la independencia del paciente y el autocuidado, integración de los cuidados en torno al individuo, prevención. ¿Nos suena?. Si casi huele a redes sociales!. Observatics hace también una interesante reflexión a este respecto.

    Pero la tijera -el péndulo-, acabará recortando servicios, porque aquí no es tan sencillo cambiar de banco o gasolinera, y acabará recortando la atencón ambulatoria (Atención Primaria, Atención especializada extrahospitalaria), porque los hospitales son grandes dinosaurios, difíciles de mover pero con sus propios mecanismos de autoprotección.

    Aceptemos que quizá haya que hacer recortes en sanidad, pese a que lo que nos viene a la mente son coches oficiales, diputaciones, asesores. . . Y tras aceptar pulpo, pidamos que se nos explique cómo van a reducir gastos manteniendo todos los servicios. Porque es posible que si pensamos en población, y no en individuos, entendamos que hay que hacer menos cirugía en ancianos, o menos trasplantes, o disponer de unas urgencias mas reducidas, o que nuestros niveles de colesterol sean mas altos. Lo que no deberíamos aceptar es que nos vendan eso de que nos gastamos menos, pero no lo vamos a notar.

    Y si queremos que menos sanidad no sea menos salud, ¿Donde debería entonces recortarse?. Pues ideas hay El primer lugar debería ser la burocracia. Y esto es relativamente fácil. No hablamos aquí de datos clínicos ni de imágenes radiológicas. Hablamos de agendas, peticiones, volantes. . .algo para lo que la informática ha demostrado ser tremendamente efectiva.

    Compartir la información debería ser el segundo eje. Pruebas, interconsultas, medicaciones innecesarias porque ya se hicieron, porque ya no hacen falta, porque el conocimiento al que se quiere acceder ya se tiene pero no es accesible.

    Potenciar los servicios cercanos al paciente debería ser el tercer eje. Dotar a la Atención Primaria de los recursos necesarios para la prevención, promoción y asistencia efectiva. Poner en marcha un modelo que quiso ser y no pudo ser.

    Un último factor, considerar la mayoría de edad de los pacientes. Darles herramientas para el autocuidado y evitar su dependencia del sistema. Desmedicalizar la vida, que no hace falta ser electricista para cambiar una bombilla.

    No invento nada. hay cabezas pensantes mejores que la mía, e informes de todo tipo que, desde el Abril, son concordantes en la medidas a tomar.

    Y sin embargo. . .

    Vamos a estar atentos a las noticias de las próximas semanas, y deseo firmemente equivocarme de plano. Ojala.

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 10:07 el 19 May, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , ciudadano implicado, modelo sanitario, spanish revolution   

    Acampados 

    La leyenda cuenta que Arquímedes dijo sobre la palanca: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, y va y Licklider se inventa eso de que los ordenadores pueden formar una red, y aqui empieza todo. . .

    Estaba yo escribiendo , hace unas semanas, el borrador de lo que debía ser una entrada sobre la necesidad delempogüerment” ciudadano, cuando una pila de tareas urgentes aterrizó sobre mi mesa. Visto lo visto, hubiera resultado profética. O no tanto.

    Para todos los que, de una manera u otra, pertenecemos a lo que hemos convenido llamar “blogosfera sanitaria” , no puede resultarnos extraño que la necesidad de participar en las decisiones, que hace ya tiempo percibimos en algunos de nuestros pacientes, no sea sino la extensión de una necesidad mayor, que incluye aspectos tan importantes de nuestra vida como la política (entendiendo esta como la capacidad de decidir no ya sobre nosotros, sino nuestro entorno).

    Para mi ver expresada esta necesidad, de manera inequívoca, supone una gran tranquilidad. Me explico: al  hablar del paciente emancipado como impulsor de un nuevo modelo, siempre me aparecía la duda de si no se trataría de despotismo ilustrado, de un nuevo paternalismo dospuntocérico. Veo hoy que no, que esa necesidad de algunos ciudadanos de tomar las riendas es una necesidad sentida, aunque aún mal articulada y expresada.

    Y como fondo, el abismo que se abre entre una inteligencia colectiva, colaborativa, que surge de la interacción y la comunicación, posibilitada por la tecnología, contra unas organizaciones e instituciones que aún no son capaces de entender la necesidad de cambio, o con unas estructuras tan rígidas que les impiden moverse con los tiempos.

    Las movilizaciones de estos días, es cierto, son todo menos homogeneas, pero se caracterizan por exigir la emancipación política del ciudadano, su mayoría de edad. No se trata de un movimiento antisistema, sino mas bien antimodelo, pues precisamente lo que piden es el poder para participar en la toma de decisiones, sin ceder éste a través de un voto que, a modo de cheque en blanco, entrega a las organizaciones (que no a las personas) toda la faceta política de la vida. Así, actualmente, para participar de forma efectiva en la vida pública  hay que entrar en unas organizaciones y desarrollar en ellas una carrera política, escalar en la organización y profesionalizar nuestra actividad. Luego se ofrece al ciudadano unas listas cerradas de “todo o nada”, donde no hay una persona cercana al ciudadano a quien votar y a quien pedir explicaciones sobre sus decisiones. ¿quien es mi diputado autonómico, el diputado nacional al que fue a parar mi voto?, ¿cómo me comunico con el?.

    Estoy seguro que la mayoría de políticos son bienintencionados, y están dispuestos a dejarse la piel por los ciudadanos. Pero también estoy convencido de que no entienden absolutamente nada de lo que está pasando. Y eso que los guiños al mundo de Internet han sido continuos en esta campaña electoral (nubes de términos en los carteles, canales en redes sociales. . . ). Pero eran solo guiños, recursos de los publicistas, que si llevan tiempo moviéndose por estas aguas.

    Y así, sean de derechas o de izquierdas, no entienden que ya muchos ciudadanos no quieran un modelo en el que otro toma todas las decisiones (doctor, me pongo en sus manos; señor diputado, usted sabe lo que me hace falta; . . .), y no lo quieren ahora, cuando una mayor participación directa es posible.

    El porqué se está produciendo este movimiento en España es lo que quizá mas me lama la atención. Quizá en Francia, que ya tienen tradición y libro-manifiesto. . . Quizá en Alemania, con mayor conciencia social (al menos, antes de que Ángela lo redujese todo a cenizas). . .Grecia, Portugal, Irlanda, con el estado intervenido. . . Pero ¿en España?

    Miremos un poquito hacia atrás. Esa capacidad de auto-organización y movilización es muy nuestra, y siempre se ha producido pero sólo ante un gran revulsivo (pantanada en Valencia, “manos blancas”, “nunca mais” y chapapote, 11-M y dias post atentado, terremoto en Lorca. . . Son iniciativas expontaneas (aunque luego se hayan instrumentalizado algunas, oficializado otras). Y en cada una de ellas la gente se ha movilidad con las posibilidades de la época: teléfono, correo electrónico, cadenas de SMS.

    Lo novedoso del movimiento democraciarealya es que no surge ante un desencadenante concreto, sino ante una situación mas coyuntural. Vamos ya por dos o tres “generaciones perdidas” consecutivas, que no pudieron beneficiarse de los años de vacas gordas, pero sobre quienes recaen las recetas neoliberales para solucionar la crisis del neoliberalismo. Y no hay que olvidar que es ahora cuando tenemos la tecnología que permite estar informado, comunicarse y movilizarse.

    Durante años, el flujo vertical de la información nos ha hecho creer que la cultura árabe es incompatible con la democracia, o que el fenómeno ni-ni surge del adocenamiento. Congratulémonos de que no sea así.

    ¿Cual será el recorrido de este movimiento?, ¿acabará instrumentalizándose?.

    De momento, contar con ciudadanos que quieren implicarse, debe ser un motivo suficiente de satisfacción. Esperemos que esta exigencia, sirva de escusa a organizaciones e instituciones para iniciar el cambio.

    Mi percepción es que el espíritu se extenderá en breve por Europa (¿o no se iniciaron realmente en Bélgica, bajo un modelo muy similar?. Aunque los ciudadanos de cada estado tienen sus propias motivaciones y características, el viento de cambio es global, y se desarrollará allí donde las personas sena capaces de estar conectadas.

    Si el Departamento de Defensa de EEUU hubiera podido prever el futuro, jamás hubiera liberado el arma mas poderosa jamás concebida: Internet.

    Movimiento "democracia real ya"

    Movimiento "democracia real ya"

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 12:49 el 29 March, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , ,   

    La Blogosfera sanitaria y el mito de la caverna. 

    La literatura y los malos historiadores, nos han hecho creer que la innovación puede surgir de la nada, en lo que podríamos llamar “efecto seta”. Quienes tuvimos la suerte de tener en el aula a Jose María López-Piñero, sabemos que las cosas nunca ocurren así: ni en el caso de Cajal, ni tampoco en la Blogosfera Sanitaria.

    Para que el conocimiento y la innovación irrumpan en un área y momento determinados, es necesario que exista un caldo de cultivo, y son necesario pioneros que consigan crear ese clima favorable.

    En nuestro caso, los pioneros de Internet para la Salud han sido muchos y, tal y como hoy ocurre, encabezados por médicos de familia y pediatras. Consiguieron usar sus aplicaciones en la consulta, abrirse hueco en los congresos médicos (eso si, en las peores horas para que las sesiones tuvieran público), y hacer oir su voz en aquellos lugares donde alguien les escuchase. No voy a citar a nadie, porque la memoria es injusta y mis canas recientes. A algunos los conoceis, porque siguen en primera fila, sin ropas de gurú pero tirando del carro. En esta época la SEIS, con sus muchas virtudes y sus muchos defectos, fué la única organización real. El correo electrónico y las listas de distribución impidiero, seguramente, congregar de un modo mas eficiente a un colectivo tan atomizado. De aquellos mimbres vino esta blogosfera, y es necesario no olvidarlo.

    Y si el primer congreso supuso una toma de conciencia, un año después todos somos mas sabios, y nos sabemos menos solos. A partir de aquí, ¿cómo enfocar este segundo encuentro?. Creo que todos tenemos la percepción de que las cosas están cambiando pero, ¿lo están haciendo?.

    Me explico. Nuestro colectivo debe estar formado por unas 2.000 personas (tirando de largo) entre profesionales sanitarios, documentalistas, gestores, periodistas y algunas otras hierbas. Todos asumimos los mismos principios básicos (medicina participativa, herramientas colaborativas, necesidad de cambios organizativos. . ), estamos interconectados (twitter, facebook, linkedin. . . ), consumimos la información que generamos (blogs, medios “amigos”) y además estamos dispuestos a evangelizar a todo aquel que se cruce con nosotros ;-). En definitiva, si hablásemos de otras cosas, seríamos una secta.

    Superar esta barrera “grupal” quizá debería ser ahora una de nuestras prioridades. Abrirnos a la crítica, demostrar mas que convencer, generar valor, plantear alternativas concretas. . . Uff, una larga lista de tareas. Lo mejor es que la mayoría ya están empezadas. Lo peor es que aún seguimos hablando de nosotros, que cómo vemos la realidad, de la realidad que nos parece que cambia.

    Pero los datos son obstinados. Nos parece que las cosas están cambiando a mayor velocidad de como realmente lo hacen, y es porque es cierto que cada vez somos mas y nos conocemos mejor. Dos de cada tres hospitales no tienen una simple web. Los datos de ObservaTICS son obstinados.

    Tengamos claro que ni Internet ni los medios sociales son capaces de cambiar el sistema por si solos, pero son la palanca de cambio para mover el mundo. Y el mundo acabará moviéndose. Podemos esperar a que las cosas caigan por su propio peso, que la tecnología ocupe su lugar de forma natural, y que el sistema sanitario cambie ante la necesidad de sostenerse. Habremos perdido entonces una década de oportunidades, y nos encontraremos en el furgón de cola de los países de nuestro entorno.

    En Junio tenemos el II Congreso de la Blogosfera Sanitaria y este segundo encuentro estará enfocado, precisamente,  en “potenciar la calidad, responsabilidad social y autorregulación, rol y fin social de los blogs, necesidad de investigación en torno a este fenómeno, la necesidad de evaluar nuestro impacto, la irrupción de nuevas tecnologías. . ”

    La cosa promete. Ya nos conocemos. Constituimos un grupo con un impresionante capital humano, y un potencial imparable. Vamos a darle forma.Segundo Congreso Blogosfera Sanitaria

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 12:12 el 22 February, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , motivación,   

    Motivar: entre memes y diretes (1) 

    Lo que nos hace levantarnos de la cama

    Lo que nos hace levantarnos de la cama.

    Resulta sorprendente observar cómo a veces, nos asaltan ideas difusas, poco estructuradas, casi sensaciones, que poco a poco se van concretando, hasta quedar reducidas a una sola palabra. Después nos descubrimos asombrados, topando una y otra vez con esa idea –casi mágica- que resume todo. Aparece destacada en la portada del periódico, la oímos en una tertulia de la radio, un amigo la coloca en la presentación que nos manda.. .

    Esa palabra clave, conjuro, premonición  y síntesis, pugna por salir y nos martillea hasta que le damos forma, hasta que volvemos a desplegarla e infectamos a los demás con la idea que ella encierra.

    Todo esto me ha ocurrido con “motivar”, de forma que permitidme que os contagie.

    motivar:

    1. tr. Dar causa o motivo para algo.

    Todos necesitamos encontrar motivos para hacer las cosas. A medio camino entre persuadir y arengar, motivar a los demás  es un arte sobre el que se han escritos montañas de libros enfocados a cualquiera de los ámbitos del ser humano y, muy especialmente, al mundo laboral.

    Aprovechar al máximo las capacidades de las personas, supone ganancias en eficiencia (productividad, como se dice en las empresas), pero también beneficios para aquellos que ven un sentido a lo que hacen, se ven apoyados en el empeño, y perciben un crecimiento personal en su tarea.

    Los médicos vamos desarrollando, de forma práctica, cierta habilidad para conseguir que nuestros pacientes se cuiden, hagan ejercicio o tomen la medicación. Esta es una tarea gratificante, pues ofrece frutos de manera casi inmediata, nos obliga a establecer lazos personales, y nos dimensiona mas allá de un papel de “técnicos” o “gestores” de la salud.

    Pero, además de nuestra vocación de servicio y nuestros pacientes, ¿Quién nos motiva a nosotros?.

    Esta claro que no se trata de dar palmaditas en la espalda, aunque a todos nos gusta que se nos reconozca lo que hacemos bien, y ese reconocimiento se verbalice.  El caso es que no es muy común recibir mensajes motivadores por parte de nuestras empresas sanitarias (públicas o privadas), y creo que la mayoría de nosotros podríamos relatar a vuelapluma, los estímulos desmotivadores que tenemos sobre nuestra mesa: burocratización, masificación, inexistencia de metas, estructuras rígidas, inexistencia de mecanismos de participación, falta de respaldo ante los conflictos. . .

    Parece claro que esta situación no es beneficiosa para los profesionales, pero indudablemente tampoco parece deseable para cualquier organización. Entre las causas, una falta de profesionalización en la gestión y dirección de los recursos humano , pero también una dificultad intrínseca al manejo de unos profesionales con altísima cualificación.

    En este último sentido, la fantástica intervención de Beatriz Muñoz-Seca en el último TedSOL Madrid el pasado  octubre, fue refrescante y clarificadora. Los médicos no somos mano de obra sino “cerebro de obra” y gestionar en el siglo XXI es, fundamentalmente, hablar en plural.

    Visto lo visto,  los profesionales de la salud estamos mostrando nuestro carácter innovador, sacando lo mejor de nosotros mismos fuera del ámbito de nuestras propias empresas.  Bendito Internet y benditas redes sociales que nos permiten desarrollarnos y crecer.

    Aun así, mantengo la esperanza. Señores gestores, estoy dispuesto a que me entusiasmen y me seduzcan. ¿Tienen idea de cómo hacerlo?

     
  • Ignacio Basagoiti

    Ignacio Basagoiti 13:10 el 15 February, 2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , ,   

    Blogosféricos e integrados: comienza nuestro viaje. 

    Botadura del acorazado España en 1912

    Nos bebemos el cava. botamos el barco e iniciamos el viaje!!

    Llevábamos tiempo (bueno, sí, mucho tiempo) dándole vueltas a esto de tener un blog. Siempre ha habido trabajo urgente, tareas pendientes, y toda esa montaña de imprevistos que hacen que, a veces, lo realmente importante vaya quedando aparcado.

    En este intervalo, han ido ocurriendo cosas que nos parecen realmente significativas. El primer hito fue gripe y calma. Un grupo de blogueros sanitarios tuvieron una idea, la pusieron en práctica, y crearon una voz alternativa pero autorizada que compitió con la información oficial sobre la Gripe A.

    El segundo hito, y quizá mas revelador, fue el I Congreso de la Blogosfera Sanitaria. En junio del año pasado, blogueros, twitteros y todas las razas de profesionales nos juntamos en Madrid en algo que resultó ser el Woodstock sanitario.  En este inédito encuentro  de médicos, enfermeros, farmacéuticos, periodistas, documentalistas, informáticos, economistas, todos aquellos que teníamos nuestra pequeña voz en Internet nos descubrimos como personas reales, que compartíamos intereses similares y, lo que es mas importante, que nuestras voces unidas podían resonar con fuerza, crear opinión y cambiar las cosas en el mundo real.

    Se trató de una revelación, de una toma de conciencia que ya ha comenzado a dar sus frutos en iniciativas basadas en la imaginación y la colaboración. “Internet en la consulta. . .”, “Manifiesto de Abla” y “Mi vida sin ti” son solo los primeros y vacilantes pasos.

    En cuanto a nosotros, hace nada menos que hace 10 años decíamos cosas como ” la universalización del acceso a internet ha posibilitado la aparición de una nueva cultura: la COMUNICACIÓN GLOBAL, que está haciendo tambalearse conceptos históricamente sedimentados como espacio físico, distancia, fronteras, intimidad e, incluso, propiedad intelectual, pero no teníamos ni idea de cuan acertados estábamos. WikiLeaks, Egipto o Alex de la Iglesia son buenos ejemplos de dónde nos encontramos, y cómo el mundo “oficial” no termina de enterarse.

    Evidentemente, no era una profecía, ni tenemos una bola mágica. Las claves ya estaban ahí, de igual modo que podemos preveer por donde irán los tiros en los próximos años (uff, esperamos que tiros precisamente no), pero de esto ya hablaremos más adelante.

    Siguiendo con el tema, mucho ha y está cambiando, y mucho queda por moverse aún. Plantearnos hacer otro blog de salud, a estas alturas, puede resultar  para algunos más de lo mismo. Y sin embargo. . .

    Es cierto que Vicente y yo tenemos la suerte de poder expresar nuestras ideas en foros, medios, reuniones. . . pero aunque somos privilegiados en este aspecto, echamos de menos un espacio personal para contar preocupaciones, opiniones, y poner en limpio todas esas ideas que terminan desapareciendo cuando no se escriben.

    Escribiremos nuestra “salud colaborativa” para nosotros, sobre todo para nosotros, con mucha humildad y ganas de aprender. Esperamos, no obstante, que pueda interesaros.

    Nuestra “Salud colaborativa” comienza compartiendo espacio. Un teleco y un médico, ¡quien sabe que puede salir de aquí!.

     
c
crear nuevo post
j
siguiente post/siguiente comentario
k
anterior post/anterior comentario
r
responder
e
editar
o
mostrar/ocultar comentarios
t
ir al principio
l
ir a la página de ingreso
h
mostrar/ocultar ayuda
esc
cancelar